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El Bravo de La Guaira

Tiburones retira hoy la camisa 8 para rendir honores a un pelotero insignia

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Ángel Bravo se desempeña como instructor de bateo de los Tiburones desde el año 2001 VICENTE CORREALE
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VÍCTOR DAVID MELO ZURITA |  EL UNIVERSAL
domingo 4 de noviembre de 2012  12:00 AM
Un día cualquiera -hace más de 40 años- Ángel Bravo se alistaba en el José Pérez Colmenares de Maracay para jugar con los Tiburones de La Guaira.

Tal como ocurría seguido en aquella época, un niño gritó su apellido desde la tribuna para saludarlo y pedirle una pelota autografiada. Bravo no dudó en cumplir el deseo de aquél muchacho. "¿Qué me iba a imaginar yo que ese niño sería mi jefe 40 años después?", suelta una carcajada el oriundo de Santa Rita, estado Zulia.

Aquel infante era Francisco Arocha, quien ahora es dueño de los Tiburones... Las vueltas que da la vida.

Pero que nadie se equivoque. El tributo que recibirá Bravo esta tarde en el estadio Universitario de Caracas no es un simple agradecimiento del directivo por aquella anécdota de su niñez. El homenaje del que hoy serán testigos los fanáticos de La Guaira y Magallanes cuenta con argumentos y méritos de sobra para haberse efectuado desde hace años.

"Esperaba esto hace tiempo, pero igual me sorprendí cuando me dijeron que retirarían mi número 8 esta temporada. Sé que tengo muchos récords en el equipo, pero estos actos siempre los hacen cuando la gente se muere y yo quiero estar aquí por lo menos 20 años más", dice el zuliano de 70 años de edad.

Bravo jugó durante 18 zafras en la pelota local, 15 de ellas con los salados entre 1963 y 1980. Es el líder de todos los tiempos del equipo en los apartados de juegos (789), turnos (2.855), anotadas (447), triples (32) y robos (112); mientras que en el departamento vitalicio de hits (829) escolta a Luis Salazar (834).

"El retiro de mi número es un gran orgullo para toda mi familia; pues ellos me han brindado el apoyo suficiente para lograr todo lo que he logrado en mi vida gracias al beisbol. Cuando llegue a La Guaira nadie sabía quién carrizo era Ángel Bravo. Todo lo que tengo y lo que soy se lo debo a este equipo que es mi familia", señala quien desde el año 2001 ejerce el rol de instructor de bateo.

El 8 es el séptimo dorsal que reservan los Tiburones en su historia. Los otros son el 3 de Luis Salazar, el 11 de Luis Aparicio, el 13 de Oswaldo Guillén, el 14 de Gustavo Polidor, el 15 de Robert Marcano, el 28 de Aurelio Monteagudo y el 40 de Carlos 'Café' Martínez.

Es que La Guaira es uno de los conjuntos de mayor tradición en la pelota local, razón por la cual Bravo dice llevar con respeto el nombre de los Tiburones en el pecho. "Este es un equipo fascinante. Nadie tiene la mínima idea de todo lo que he disfrutado aquí; más allá de los seis títulos en los que he participado", afirma luego de bromear con 'el Samurai' Alex Cabrera mientras le lanzaba pelotas en una práctica de bateo.

"La mayoría de los peloteros que pasan por acá me llaman 'viejo' por cariño, pero me respetan mucho y piden consejos. Toda la vida, desde que me puse un uniforme, he sido un profesional desde la punta del pie hasta la gorra. Ese es el consejo principal que puedo darle a los jóvenes, más allá de la mecánica de bateo y algunos tips para mejorar su rendimiento".

En la cueva salada es un personaje querido por todos; desde los técnicos hasta los peloteros más jóvenes o de mayor jerarquía. "Es un viejo especial al que respetamos y admiramos por la gran actitud que tiene ante la vida. Siempre está sonriendo a pesar de los problemas", señala Alex Cabrera.

"Yo le echo broma todos los días diciéndole que se va a acabar el mundo y el beisbol porque van a retirar su número. Él lo único que hacía era correr y tocar la bola. Más nada", bromea 'el Samurai' antes de ponerse serio y agradecer por la amistad y favores recibidos.

"Tengo 24 años en el beisbol y debo decir que este deporte me regaló la amistad de Ángel Bravo. Él es uno de los hombres que más me ha ayudado en la vida. Incluso cuando yo estaba chamaquito me hospedó en su casa por una necesidad que tuve cuando fui a jugar a Santa Rita", dice Cabrera. "No me imagino a Bravo fuera de un terreno de beisbol. De esto ha vivido durante mil años. Lo lleva en la sangre. Y que bueno que se la rinda este homenaje en vida, porque después que uno se muere no disfruta nada".

Bravo tampoco se imagina fuera del beisbol. "Si me voy a casa y veo todo esto por televisión, sin estar en el estadio, me moriré de la tristeza", concluye el hombre que todavía se caracteriza por regalar pelotas a los niños que se la piden desde la tribuna. "Aquí estaré hasta que se me permita".

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Comentarios (1)
Por Orlando H. Burgos V.
04.11.2012
2:37 PM
Mil felicitaciones para Ángel Bravo, figura importante en el mundo del béisbol profesional Venezolano. Ejemplo para muchos, sobrada experiencia para difundir a la gran cantidad de jóvenes que siguen y practican este bello deporte. Dios te bendiga Ángel.
 
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