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Una final con acento portugués

Orlando se ha erigido como uno de los peloteros favoritos en Barquisimeto

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Paulo Orlando espera brillar durante varios años con su guante y bate en los Cardenales de Lara EDSAÙ OLIVARES
VÍCTOR DAVID MELO ZURITA |  ENVIADO ESPECIAL/EL UNIVERSAL
domingo 27 de enero de 2013  12:00 AM
Barquisimeto.- Si un día al llegar al estadio Antonio Herrera Gutiérrez observa a algunos fanáticos con la franela de la selección de fútbol de Brasil y le saludan con un 'boa tarde' o al empujarlo involuntariamente le dicen 'obrigado'; no se sorprenda. Tampoco crea que se equivocó de ciudad o estadio.

Lo que ocurre es que el jardinero brasileño, Paulo Orlando, es uno de los máximos ídolos del momento en Barquisimeto, donde ha puesto de moda el idioma portugués y los colores de la canarinha. "De verdad no esperaba que esto ocurriera", comentó el pelotero mientras firmaba autógrafos y se tomaba fotos con decenas de fanáticos que llegaron temprano ayer al parque para disfrutar de la práctica previa al cuarto duelo de la final contra Magallanes.

La historia de Orlando es peculiar, mucho más allá de ser un brasileño que en vez de brillar en el fútbol juega beisbol. Esto de por sí luce insólito, pero la mejor parte de la historia es que antes de brillar en el diamante participó en competencias internacionales de atletismo. "Fui campeón nacional en relevo de 400 y 100 metros planos. También vine a Barquisimeto en un suramericano juvenil. De eso me queda la experiencia para utilizar la velocidad como una de mis mejores herramientas en el campo".

No solo por la rapidez el espigado jugador se ganó el cariño de la afición crepuscular. Su excelsa defensa y productivo madero también tienen que ver en la popularidad de Orlando, que durante la eliminatoria dejó promedio de .346 y luego remató la faena ligando para .338 en el todos contra todos. "El público se ha portado muy bien conmigo y por eso intento dar todo de mí en el terreno. Me divierto mucho cuando me colocan música brasileña y me dicen 'vamos São Paulo'".

La fiebre ha llegado hasta tal punto, que en las afueras del estadio los comerciantes informales ofrecen bufandas y otros tipos de souvenirs de Brasil. "A veces se venden más que las gorras de Cardenales, Caracas o Magallanes", comentó uno.

Por eso no es de extrañar que el pelotero disfrute de su estadía en Barquisimeto y quiera regresar para la próxima temporada. "El nivel de la liga es excelente porque uno se enfrenta a lanzadores de cualquier categoría. A veces te toca un grandeliga y después un novato que es igual de bueno. Sé que toda esta experiencia me ayudará mucho en mi carrera porque gracias a Venezuela he conocido una manera diferente de disfrutar el beisbol", dice en español fluido, idioma que conoció en Puerto Rico y luego perfeccionó en República Dominicana mientras daba sus primeros pasos en una academia de beisbol de los Medias Blancas de Chicago. "En Brasil no se ve beisbol ni en televisión, pero acá la afición se asemeja mucho a la de allá con el fútbol".

Este fanático confeso del Corinthians comenta que como cualquier niño brasileño soñaba con ser futbolista, pero su carrera deportiva dio un giro cuando el jefe de su madre, que trabajaba como enfermera, le presentó el beisbol. "Él era un japonés. Y ellos fueron los que llevaron el beisbol a mi país hace mucho tiempo. Mi velocidad me ayudó mucho a la hora de firmar al profesional, pero he tenido que trabajar fuerte para ir mejorando mi nivel de juego y poder competir por un puesto en un equipo profesional con jugadores de talento".

Orlando, de 27 años, es apenas uno de los tres brasileños que han jugado en el beisbol profesional criollo, junto José Pett (1995-96) y Andre Rienzo. Este último lanzó para los Tiburones en diciembre pasado.

"Me ha gustado mucho estar aquí y espero poder regresar el año que viene. La relaciones con la gerencia de los Cardenales están muy bien y no veo por qué no puede repetir esta magnífica experiencia", asoma el toletero que acaba de formar parte de la selección de Brasil que obtuvo el pase al Clásico Mundial de marzo próximo.

"Nuestra organización se ha caracterizado a lo largo de su historia por este tipo de peloteros, que les encanta volver. No dudamos que con Orlando ocurrirá como los casos de Mark Whiten, Tom Evans, Scott Patterson y Derek Bell, por citar algunos. Lo veremos acá muchos años", apostó el gerente general de los Cardenales, Carlos Miguel Oropeza.

Entonces, si algún día visita el Antonio Herrera Gutiérrez, no estará de más que aprenda algunas palabras en portugués.

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