CARACAS, viernes 03 de julio, 2009 | Actualizado hace
Las carreras dieron vida a la XVI edición de las Miniolimpiadas del Centro Infantil Vizcaya, evento que se llevó a cabo en San Luis (Eduardo Fuentes)
La diversión, la camaradería y el deporte se conjugaron esta semana en el campo del Polideportivo Jesús Chucho Ramos, de San Luis, para dar vida a las XVI Miniolimpiadas del Centro Infantil Vizcaya, evento que reunió a 94 niños con edades entre los dos y siete años.
Ni la lluvia ni el mal tiempo lograron contener los ánimos de los pequeños competidores, cuyas oraciones a san Isidro Labrador lograron que se despejara el cielo para darle paso a un hermoso arcoiris de competencias en atletismo.
Alumnos de los seis niveles que ven clases en el centro infantil, ubicado en Colinas del Tamanaco, se pusieron sus monos y zapatos deportivos para saltar a la pista y disputar los desafíos previstos en el programa, que arrancó con el desfile de los equipos y la animación de los muchachos de la Banda Marcial del Colegio San Luis.
Los primeros en exhibir sus destrezas motoras fueron los 18 chipilines de la guardería, quienes identificados con el color amarillo dieron rienda suelta a las emociones en el terreno, que se sacudió con las carreras en 10 metros planos.
Les siguieron los niños del color naranja, conformado por 24 alumnos del segundo nivel (dos años), quienes se midieron en los 15 metros planos.
Los chiquillos de grupos rojo (tres años) y morado (cuatro años) compitieron en las carreras de 20 y 30 metros, mientras que los chicos de kinder, de color azul) y preparatorio (verde) dieron vida a los desafíos en 40 y 50 metros, respectivamente.
"Yo corrí muy duro y me gané la medalla de oro. Correr es muy divertido. El profesor Ricardo González fue el que me enseñó a correr", señaló emocionada la pequeña Albany Parra Herrera, de tres años, quien fue premiada con una vistosa presea por sus esfuerzos.
Los aplausos y las consignas hicieron vibrar las gradas, donde padres, familiares y amigos se desvivían por apoyar a sus favoritos, a quienes recibían con besos y abrazos después de las competencias.
La fiesta deportiva culminó con los relevos de los más grandes, quienes sin duda alguna se graduaron de campeones en compañerismo y disciplina.
Tras las competencias, se dio paso a un gran festín de comida, en el que la gran familia del Centro Infantil Vizcaya, encabezada por su directora Gisela De Cappeline, despidió el año escolar con alegría.
Ana Yubely Terán Lara
EL UNIVERSAL
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