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Doping: Un atajo que no siempre lleva al éxito

Es el mal del deporte moderno, falsifica los resultados de las competencias y pone en peligro incluso la propia vida de los atletas

Dopados, listos, ¡Ya!...Este es el disparo de salida que más se adecua actualmente al vejado mundo del deporte de alta competencia, donde la gran cantidad de dinero que otorgan los que triunfan y la constante necesidad de éxito, han convertido a los atletas en víctimas de un sistema en el que la supervivencia pasa inexorable por ganar.

Futbolistas, ciclistas, nadadores, halterofílistas, basquetbolistas, tenistas, beisbolistas…no importa la disciplina que se practique. La búsqueda de un instrumento, ya sea legal o ilegal, mediante el cual lograr un incremento en el rendimiento físico y una reducción en los tiempos de recuperación ha hecho que algunos de los considerados dioses del Olimpo se conviertan en ídolos de barro fabricados a base de sustancias químicas, que han trastocado el principio que reza "mente sana en cuerpo sano" y han enlodado la ética del deporte.

El problema del doping, acción que se puede definir como la administración deliberada o el uso de voluntario y por cualquier medio de una sustancia extraña al organismo, o de un componente fisiológico en cantidades, con el fin de aumentar artificialmente y de forma ilegal, el rendimiento de la persona cuando participa en una actividad de mucha exigencia física, no es nuevo. El primer informe sobre ingesta de sustancias prohibidas por atletas en una competencia data de 1865, cuando se acusó de tomar drogas a varios nadadores que cubrían la travesía de los canales de Ámsterdam.

Desde aquella fecha, los escándalos por dopaje no han hecho sino crecer. El uso de sustancias prohibidas hace que muchos atletas jueguen con ventaja con respecto a aquellos que respeten las reglas de juego. Los deportistas no son los únicos culpables, pues en los contratos económicos y publicitarios que se manejan en la actualidad, a algunos deportistas les obligan a lograr nuevas marcas cada año. Sin embargo, se trata de un arma de doble filo. El doping puede llevarles a los más alto del podio y a la gloria momentánea, si bien están expuestos a que un control de orina afecte seriamente su reputación e incluso ponga fin prematura y dramáticamente a su carrera deportiva. Pero, más allá de las sanciones y la pérdida de los premios ganados en la pista o campo, lo más grave es que sus efectos sobre el organismo humano tienen consecuencias, en muchos casos, fatales.

Y es que el dopaje puede hacer que el atleta necesite drogas para competir y provocar estados de salud peligrosos o la muerte, incluso años después, por efectos secundarios. Además, ingerir sustancias prohibidas puede llevar al cuerpo a superar sus límites sin que el deportista se dé cuenta, ya que la fatiga que intenta anular mediante los fármacos funciona como un mecanismo de alarma que avisa de la necesidad de parar.

Quizá los problemas cardíacos y la prematura muerte de la velocista Florence Griffith, ocurrida en septiembre de 1999, cuando la triple campeona de los Juegos Olímpicos de Seúl apenas sumaba 38 años de edad, encarnan el mejor ejemplo de los peligros inherentes al dopaje. Si bien nunca pudo demostrarse de manera irrefutable que Griffith consumiese productos prohibidos, aunque todo el mundo lo intuía. En los Mundiales de Roma 87 su aspecto era el de una mujer bella, pero un año después, en Seúl, apareció con un cuerpo digno de una fisicoculturista. El mundo del atletismo creyó ver confirmada la sospecha cuando en enero de 1989 anunció, en plena gloria, el abandono de la competición.  La realidad indica que muy poca gente de menos de cuarenta años muere por problemas cardiovasculares, un mal que va unido al consumo de esteroides anabolizantes.

Doble discurso en el COI

"Doparse es morir", dijo en 1988, en el discurso de apertura de la 94na sesión del Comité Olímpico Internacional, el presidente de esta institución, el español José Antonio Samaranch. "Los atletas deberían poder utilizar drogas que no sean dañinas y que aumenten su rendimiento", declaró el propio Samaranch, dejando clara la ambigüedad que sobre el tema del doping reina en el COI.

Y es que el doping es un fenómeno que podría afectar a la salud pública si se extiende a la población general que practica deporte a nivel aficionado. Por ello, hay que tener muy en claro que el uso de fármacos en el deporte puede detectarse solo en un examen antidopaje.

BALCO: Atletas de laboratorio

El fundador de BALCO, Victor Conte, avivó el caso del dopaje en el mundo deportivo, ya que de su laboratorio salió la droga que tiene al deporte patas arriba. Cansado de formar parte de pequeñas y poco rentables bandas, el músico Victor Conte decidió a finales de los ochenta cambiar de ramo y fundó BALCO, un laboratorio con sede en California que se dedicaría a crear suplementos vitamínicos y alimenticios.

Y le fue muy bien, hasta que una llamada destapó el escándalo y se descubrió que de BALCO había salido la tetrahidrogestrinona (THG), un esteroide anabólico irrastreable con los métodos clásicos que estaba siendo utilizado por caso treinta deportistas de primera línea. La denuncia hizo que la compañía BALCO fuera auditada e investigada de pies a cabeza, y los resultados no fueron nada buenos para Conte, que hoy enfrenta más de cincuenta cargos federales, evasión de impuestos y lavado de dinero, entre ellos.

Al verse rodeado, ha dicho algunas verdades que han escandalizado al deporte mundial como que la campeona velocista Marion Jones le fue suministrado EPO, THG, hormonas de crecimiento e insulina. "Yo estaba allí, a su derecha, cuando la vi inyectarse esteroides" señaló Conte.

Sin embargo Jones, la mujer más rápida del planeta y ganadora de cinco medallas en Sydney 2000, nunca ha dado positivo en ninguna prueba antidoping y niega las versiones de Conte.

Balco ha sido la más fiel ayuda para los peloteros de Grandes Ligas y los siguientes jugadores fueron mencionados por su vínculo con el laboratorio por el senado de Estados Unidos: Benito Santiago (puertorriqueño), Gary Sheffield, Randy Velarde, Jason Giambi, Jeremy Giambi, Miguel Tejada, Bobby Estalella, Barry Bonds y Marvin Benard (Nicaragua).

 

Productos favoritos de los atletas
HGH: Hormona de crecimiento humano. Es utilizado para corregir la falta de estatura en los niños con déficit de la hormona. Aumenta la masa muscular, la resistencia de los tejidos, y en algunos casos mejora la vista. Los riesgos incluyen aumento del tamaño del corazón y deficiencia en la glándula ?tiroides?. TESTOSTERONA: Es la hormona sexual masculina. Está presente en la mayoría de los esteroides anabolizantes, y algunos atletas se la inyectan para mejorar la masa muscular. Su presencia en exceso estimula el cáncer de próstata, de hígado, y páncreas, así como la reducción de los testículos y aumento de la presión arterial.
EL LIMPIO: Uno de los productos más famosos mencionados en el caso BALCO. Según científicos consultados, está basado en la gentrinona, una hormona sintética usada para tratar la endometriosis en las mujeres; y la tenbolona, que se usa para aumentar la masa muscular en el ganado. LA CREMA o THG: Otro de los productos ?estrella?creados por laboratorios BALCO, que admitieron hacer utilizado Bonds, Giambi y Sheffield. Se presume que es una mezcla de testosterona y epitestosterona. Su principal beneficio es mejorar la resistencia, y hasta ahora no se le conocen efectos secundarios.
DECA DURABOLÍN: es un esteroide inyectable utilizado para el tratamiento de la anemia asociada a fallas del hígado. Aumenta la masa muscular y la resistencia, y reduce el tiempo de recuperación ante el esfuerzo físico. Los efectos secundarios pueden ir desde el acné hasta el cáncer de próstata. Jason Giambi aseguró haberlo usado. CLOMID: es una droga antiestrógeno, utilizada para tratar problemas de fertilidad femenina, y viene en pastillas. Los atletas las utilizan para acelerar el efecto de la testosterona. Además oculta el uso de esteroides en los tests antidoping. Se cree que pudo ser el causante del tumor en la pituitaria que tuvo Jason Giambi.
INSULINA: es una hormona usada médicamente para el tratamiento de la diabetes. Algunos atletas de alto rendimiento la utilizan porque actúa como un esteroide, en lo que respecta a promover el aumento de masa muscular. Sus efectos secundarios pueden ir desde una baja del azúcar hasta inducir a un coma diabético. DEPO-TESTOSTERONA: es un derivado de la testosterona, utilizado para aumentar el crecimiento de la masa muscular. Entre los posibles efectos perjudiciales se encuentra la agresividad y desarrollo de senos en los hombres-.

Héctor J. Aranguren
EL UNIVERSAL/ESPECIAL


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