CARACAS, miércoles 25 de febrero, 2009 | Actualizado hace
Dopados, listos, ¡Ya!...Este es el disparo de salida que
más se adecua actualmente al vejado mundo del deporte
de alta competencia, donde la gran cantidad de dinero que
otorgan los que triunfan y la constante necesidad de éxito,
han convertido a los atletas en víctimas de un sistema
en el que la supervivencia pasa inexorable por ganar.
Futbolistas, ciclistas, nadadores, halterofílistas,
basquetbolistas, tenistas, beisbolistas…no importa la disciplina
que se practique. La búsqueda de un instrumento, ya sea
legal o ilegal, mediante el cual lograr un incremento en el
rendimiento físico y una reducción en los tiempos
de recuperación ha hecho que algunos de los considerados
dioses del Olimpo se conviertan en ídolos de barro
fabricados a base de sustancias químicas, que han trastocado
el principio que reza "mente sana en cuerpo sano" y han
enlodado la ética del deporte.
El problema del doping, acción que se puede definir
como la administración deliberada o el uso de voluntario
y por cualquier medio de una sustancia extraña al organismo,
o de un componente fisiológico en cantidades, con el
fin de aumentar artificialmente y de forma ilegal, el rendimiento
de la persona cuando participa en una actividad de mucha exigencia
física, no es nuevo. El primer informe sobre ingesta
de sustancias prohibidas por atletas en una competencia data
de 1865, cuando se acusó de tomar drogas a varios nadadores
que cubrían la travesía de los canales de Ámsterdam.
Desde aquella fecha, los escándalos por dopaje no han
hecho sino crecer. El uso de sustancias prohibidas hace que
muchos atletas jueguen con ventaja con respecto a aquellos
que respeten las reglas de juego. Los deportistas no son los
únicos culpables, pues en los contratos económicos
y publicitarios que se manejan en la actualidad, a algunos
deportistas les obligan a lograr nuevas marcas cada año.
Sin embargo, se trata de un arma de doble filo. El doping
puede llevarles a los más alto del podio y a la gloria
momentánea, si bien están expuestos a que un control
de orina afecte seriamente su reputación e incluso ponga
fin prematura y dramáticamente a su carrera deportiva.
Pero, más allá de las sanciones y la pérdida
de los premios ganados en la pista o campo, lo más grave
es que sus efectos sobre el organismo humano tienen consecuencias,
en muchos casos, fatales.
Y es que el dopaje puede hacer que el atleta necesite drogas
para competir y provocar estados de salud peligrosos o la
muerte, incluso años después, por efectos secundarios.
Además, ingerir sustancias prohibidas puede llevar al
cuerpo a superar sus límites sin que el deportista se
dé cuenta, ya que la fatiga que intenta anular mediante
los fármacos funciona como un mecanismo de alarma que
avisa de la necesidad de parar.
Quizá los problemas cardíacos y la prematura muerte
de la velocista Florence Griffith, ocurrida en septiembre
de 1999, cuando la triple campeona de los Juegos Olímpicos
de Seúl apenas sumaba 38 años de edad, encarnan
el mejor ejemplo de los peligros inherentes al dopaje. Si
bien nunca pudo demostrarse de manera irrefutable que Griffith
consumiese productos prohibidos, aunque todo el mundo lo intuía.
En los Mundiales de Roma 87 su aspecto era el de una mujer
bella, pero un año después, en Seúl, apareció
con un cuerpo digno de una fisicoculturista. El mundo del
atletismo creyó ver confirmada la sospecha cuando en
enero de 1989 anunció, en plena gloria, el abandono de
la competición. La realidad indica que muy
poca gente de menos de cuarenta años muere por problemas
cardiovasculares, un mal que va unido al consumo de esteroides
anabolizantes.
Doble discurso en el COI
"Doparse es morir", dijo en 1988, en el discurso de apertura
de la 94na sesión del Comité Olímpico Internacional,
el presidente de esta institución, el español José
Antonio Samaranch. "Los atletas deberían poder utilizar
drogas que no sean dañinas y que aumenten su rendimiento",
declaró el propio Samaranch, dejando clara la ambigüedad
que sobre el tema del doping reina en el COI.
Y es que el doping es un fenómeno que podría afectar
a la salud pública si se extiende a la población
general que practica deporte a nivel aficionado. Por ello,
hay que tener muy en claro que el uso de fármacos en
el deporte puede detectarse solo en un examen antidopaje.
BALCO: Atletas de laboratorio
El fundador de BALCO, Victor Conte, avivó el caso del
dopaje en el mundo deportivo, ya que de su laboratorio salió
la droga que tiene al deporte patas arriba. Cansado de formar
parte de pequeñas y poco rentables bandas, el músico
Victor Conte decidió a finales de los ochenta cambiar
de ramo y fundó BALCO, un laboratorio con sede en California
que se dedicaría a crear suplementos vitamínicos
y alimenticios.
Y le fue muy bien, hasta que una llamada destapó el
escándalo y se descubrió que de BALCO había
salido la tetrahidrogestrinona (THG), un esteroide anabólico
irrastreable con los métodos clásicos que estaba
siendo utilizado por caso treinta deportistas de primera línea.
La denuncia hizo que la compañía BALCO fuera auditada
e investigada de pies a cabeza, y los resultados no fueron
nada buenos para Conte, que hoy enfrenta más de cincuenta
cargos federales, evasión de impuestos y lavado de dinero,
entre ellos.
Al verse rodeado, ha dicho algunas verdades que han escandalizado
al deporte mundial como que la campeona velocista Marion Jones
le fue suministrado EPO, THG, hormonas de crecimiento e insulina.
"Yo estaba allí, a su derecha, cuando la vi inyectarse
esteroides" señaló Conte.
Sin embargo Jones, la mujer más rápida del planeta
y ganadora de cinco medallas en Sydney 2000, nunca ha dado
positivo en ninguna prueba antidoping y niega las versiones
de Conte.
Balco ha sido la más fiel ayuda para los peloteros de
Grandes Ligas y los siguientes jugadores fueron mencionados
por su vínculo con el laboratorio por el senado de Estados
Unidos: Benito Santiago (puertorriqueño), Gary Sheffield,
Randy Velarde, Jason Giambi, Jeremy Giambi, Miguel Tejada,
Bobby Estalella, Barry Bonds y Marvin Benard (Nicaragua).
| Productos favoritos de los atletas | |||
| HGH: Hormona de crecimiento humano. Es utilizado para corregir la falta de estatura en los niños con déficit de la hormona. Aumenta la masa muscular, la resistencia de los tejidos, y en algunos casos mejora la vista. Los riesgos incluyen aumento del tamaño del corazón y deficiencia en la glándula ?tiroides?. | TESTOSTERONA: Es la hormona sexual masculina. Está presente en la mayoría de los esteroides anabolizantes, y algunos atletas se la inyectan para mejorar la masa muscular. Su presencia en exceso estimula el cáncer de próstata, de hígado, y páncreas, así como la reducción de los testículos y aumento de la presión arterial. | ||
| EL LIMPIO: Uno de los productos más famosos mencionados en el caso BALCO. Según científicos consultados, está basado en la gentrinona, una hormona sintética usada para tratar la endometriosis en las mujeres; y la tenbolona, que se usa para aumentar la masa muscular en el ganado. | LA CREMA o THG: Otro de los productos ?estrella?creados por laboratorios BALCO, que admitieron hacer utilizado Bonds, Giambi y Sheffield. Se presume que es una mezcla de testosterona y epitestosterona. Su principal beneficio es mejorar la resistencia, y hasta ahora no se le conocen efectos secundarios. | ||
| DECA DURABOLÍN: es un esteroide inyectable utilizado para el tratamiento de la anemia asociada a fallas del hígado. Aumenta la masa muscular y la resistencia, y reduce el tiempo de recuperación ante el esfuerzo físico. Los efectos secundarios pueden ir desde el acné hasta el cáncer de próstata. Jason Giambi aseguró haberlo usado. | CLOMID: es una droga antiestrógeno, utilizada para tratar problemas de fertilidad femenina, y viene en pastillas. Los atletas las utilizan para acelerar el efecto de la testosterona. Además oculta el uso de esteroides en los tests antidoping. Se cree que pudo ser el causante del tumor en la pituitaria que tuvo Jason Giambi. | ||
| INSULINA: es una hormona usada médicamente para el tratamiento de la diabetes. Algunos atletas de alto rendimiento la utilizan porque actúa como un esteroide, en lo que respecta a promover el aumento de masa muscular. Sus efectos secundarios pueden ir desde una baja del azúcar hasta inducir a un coma diabético. | DEPO-TESTOSTERONA: es un derivado de la testosterona, utilizado para aumentar el crecimiento de la masa muscular. Entre los posibles efectos perjudiciales se encuentra la agresividad y desarrollo de senos en los hombres-. | ||
Héctor J. Aranguren
EL UNIVERSAL/ESPECIAL
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