CARACAS, sábado 23 de agosto, 2008 | Actualizado hace
Vladimir Viloria
Miró, Tapas y Pintxos
Comer en un restaurante tiene sentido cuando dentro de sus
cuatro paredes se intuye una deliberada y elocuente intención
por hacernos sentir, así sea por un rato, esa escurridiza
y quimérica certeza de la felicidad. Caracas vive, entre
muchas otras tragedias, una desolación gastronómica
elocuente. Restaurantes caros, mediocres y mal provistos de
vino, uno no se explica cómo, si la gastronomía
parece estar de moda y en Venezuela pululan cocineros por
doquier: arriesgarse a comer por ahí puede llegar a ser
motivo de una triste y etílica depresión.
En cocina, en este delirante país patéticamente
nuevo rico y esnob, habría que preguntarse cuáles
son los referentes. Aquí, la verdad, son contadas las
fondas donde es posible restaurar el cuerpo y el espíritu,
normal y honestamente, sin pretensiones y al margen de la
estafa. Pero hay una que poco a poco se abre paso y merece
la atención de incrédulos glotones y lúdicos
del paladar: Miró.
Miró Tapas y Pintxos salva la patria en el contexto
de la desolación de la que hablábamos arriba. Descubrirlo
para mí ha sido la salvación, un verdadero oasis
en las implacables dunas del asfalto citadino.
Dos años han servido para que su cocinero y propietario
Alex Arcas, y Carmen, su mujer, afinen una propuesta culinaria
honesta, deliciosa y divertida, muy bien atendida. Inspirado
en su identidad española y en la escuela del tapeo andaluz,
Alex hace posible bocadillos de excepción.
En Miró pueden degustarse tapas vanguardistas como el
"Pulpo de ida y vuelta", acompañado con piña salteada
con Pedro Ximénez y helado de ají dulce, un "Solomillo
de cochino en homenaje a Arzak", los "Bombones de queso Manchego
con caramelo de langosta", los "Dátiles con tocineta
crunch", o los sorprendentes "Ñoquis de brandada de bacalao
en crema de pimientos del piquillo", que es una tapa realmente
excepcional.
Así mismo y reconciliado con su memoria clásica,
Alex propone platillos como el "Pintxo de morcilla a mi manera",
el "Pintxo de jamón serrano", el "Revuelto de chistorra
y quesos D. O. españoles, el "Pulpo gourmet" (sencillamente
perfecto), las "Tortillitas de camarones como en la isla",
o los "Langostinos al ajillo", entre otros platos.
¿Y para regar estas delicias? En Miró no podía
faltar una acertada selección de vinos donde manda España:
Ribera del Duero, Rioja, Navarra, Valdepeñas, Penedes,
Catalunya, Rueda, Rías Baixas, Campo de Borja, Jumilla,
Jerez y Dominio de Valdepusa, junto al Juve & Camps, imprescindible
y siempre bien dispuesto cava, complaciente amante de toda
la propuesta culinaria.
La felicidad es posible en Miró, claro, gracias al oficio,
la honestidad y el compromiso de hacer las cosas bien.
¡Salud!
El dato: Miró está ubicado en la esquina
de la calle Comercio con calle La Paz, en el pueblo de El
Hatillo.
Los teléfonos del Miró Tapas y Pintxos son 961.3455
y 961.5285. Pueden contactarlo también por el correo
electrónico mirotapas@cantv.net, o indagar las novedades
y el menú del restaurante en el blog de Alex Arcas, ww.alex-desdemiro.blogspot.com
vladimirviloria@gmail.com
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