JOSEPH POLISZUK
EL UNIVERSAL
En tiempos de cambios estratégicos y reactivación de estructuras como la de la IV Flota, en los cuarteles de Estados Unidos hablan de estrechar lazos con los países de la región. En las instalaciones principales, que el Comando Sur tiene en Miami, están tomando clases de español, viendo películas latinas y desarrollando un programa que muestra la cultura de los países que hay bajo el mapa del suyo.
Aún no tienen programas de cooperación con el Gobierno nacional, pero el Confort o lo que bautizaron como un "buque hospital" de la Armada estadounidense, durante el verano del año pasado ayudó a dar atención médica a 98.000 latinos de una docena de países.
En Miami advierten que se trata de una misión humanitaria que continuará en los próximos tiempos. El teniente coronel Michael Gough, asistente del comandante de las fuerzas que el Departamento de Defensa despliega para el sur y centro del continente, señala que es un programa que planean seguir expandiendo por América Latina.
Asegura que "Amistad y cooperación con las Américas" no sólo es el lema de su comando y aunque no lo dice así, agrega con un español que ha pulido en los cuarteles norteamericanos, que las Fuerzas Armadas de Estados Unidos también tienen sus misiones Barrio Adentro.
El Gobierno nacional ha exportado su Misión Milagro a las fronteras de Perú y Bolivia, entre otros países de la región. La República Bolivariana de Venezuela ha costeado intervenciones quirúrgicas de pacientes que sufren de cataratas y carnosidades en la vista. Las Fuerzas Armadas de Estados Unidos están llevando, entretanto, buques cargados de fármacos y personal médico a las costas de países como Nicaragua y República Dominicana.
"También brindamos atención veterinaria", agrega Robert Appin, subdirector de Información Pública y Programas para la Comunidad del Comando Sur. "El año pasado atendimos a 40.000 animales".
Gough comenta que la asistencia médica es parte de una política de cooperación que coordinan con los diferentes gobiernos involucrados. Menciona que han levantado escuelas en República Dominicana y sumado esfuerzos a las tareas de auxilio, que otros países también dieron a las víctimas nicaragüenses del huracán Félix o de terremotos como el que el año pasado azotó a la población peruana de Pisco.
Las funciones del Comando Sur van desde "mantenimiento de paz" y "asistencia humanitaria", hasta "ayuda en desastres", "ejercicios multinacionales" y "lucha contra el narcotráfico". Son necesidades en común con el continente, que para Gough explican por qué están tan preocupados en hablar español y otros idiomas como portugués y hasta aymara y quechua: "Cuando el comandante James Starvridis llegó acá preguntó cuántos sabían hablar otro idioma y dijo que la meta era pasar de 40 a 60%".
Estados Unidos reeditó este mes la IV Flota que durante la II Guerra Mundial estuvo desplegada por el Caribe. Desde Miami insisten en que esa decisión no es una amenaza para los demás países.
José Ruiz, un puertorriqueño al frente de la jefatura de prensa del Comando Sur, teme que se malinterprete lo que significa esa figura. Jura que nada tiene que ver con una política contra Venezuela o cualquier otro país, y añade que el Stiletto es un buque en período de prueba, que está a cargo del Comando Sur mas no de la IV Flota.
"Creo que todo se debe a una mala interpretación de la definición de flota en la cultura naval de Estados Unidos, que describe una Armada física de buques en alta mar o una estructura de comando", dice. "Desafortunadamente el público imagina buques, pero en este caso es una plataforma de planificación".
El coronel Eduardo Villavicencio, portavoz del Comando Sur, concluye que los venezolanos pueden dormir tranquilos. "¿Qué actuación agresiva han conocido del Comando Sur?", pregunta.