Buenos Aires.- El controvertido proyecto
del gobierno de Cristina Kirchner para aumentar los
impuestos a las exportaciones de soja y otros alimentos
era debatido este viernes en el Parlamento argentino bajo
la amenaza de productores de volver a la huelga si es
aprobado.
En trabajosas negociaciones de última hora el oficialismo
logró la noche del jueves aprobar en comisión
la iniciativa de Kirchner para su debate este viernes
en la Cámara de Diputados donde pese a ser mayoría,
el peronismo se arriesgaba a una derrota.
El gobierno dio su venia para introducir compensaciones a
pequeños productores de hasta 750 hectáreas
de manera de hacer más digerible la iniciativa para los
legisladores oficialistas de la rica Pampa Húmeda,
reticentes a apoyarla a pie juntillas, cuando sus provincias
son un hervidero de protestas, reporta AFP.
Pero Hugo Biolcati, vicepresidente de la Sociedad Rural,
la entidad que agrupa a grandes terratenientes, amenazó
este viernes con volver al lock-out.
La huelga alteró durante cien días los embarques
agropecuarios al exterior y devino en cortes de rutas
con desabastecimiento de productos y combustible en
todo el país en medio del creciente malhumor de la sociedad.
Si el proyecto "es ratificado (en Diputados) como quiere
el Ejecutivo, hay muchísimas" posibilidades de
volver a la huelga, aseguró Biolcati, amenaza que
ratificó Pedro Snodek de CARBAP, la entidad que nuclea
a los agroganaderos de Buenos Aires y La Pampa, corazón
productivo del país.
"Habrá asambleas multitudinarias, protestas y cacerolazos,
estamos defraudados, ojalá voten por sus representados
y no por obediencia debida", dijo Snodek quien auguró
impactos negativos en la producción de alimentos
porque la discusión coincide con la temporada de siembra
de varios granos, entre ellos el trigo, cuya exportación
Argentina libera en cuentagotas.
La iniciativa oficial aumenta de 35% a 47% los impuestos
a la exportación de soja y otros alimentos y establece
que el gravamen seguirá las fluctuaciones del precio
de cada producto en el mercado internacional donde se registran
alzas récord.
Pequeños productores agrupados en la combativa Federación
Agraria reclaman directamente la suspensión de
la medida, que pese a ser sometida a discusiones en
el Parlamento, rige desde marzo pasado, como prerrogativa
del Ejecutivo.
Un fuerte operativo de seguridad rodeaba este viernes la
sede del Parlamento, escenario la última semana
de protestas de productores que convocaron este viernes
para un cacerolazo de rechazo.
La presidenta utilizó varias veces la cadena nacional
de radio y televisión para explicar que su gobierno
intenta redistribuir la renta extraordinaria que recibe
el campo, apoyado con políticas cambiarias que mantienen
un dólar alto y combustibles a precios subsidiados.
Para ello anunció la creación de un Fondo especial
que financiado por el aumento impositivo servirá
para la construcción de escuelas rurales, caminos y
hospitales.
Pese a todo su iniciativa cosechó resistencias incluso
dentro de un sector del oficialismo que apoyado por
el propio vicepresidente, Julio Cobos, impulsó
un proyecto alternativo que será sometido a votación
si la iniciativa de Kirchner recibe el rechazo de la
Cámara baja.
Las calientes discusiones de última hora desnudaron
la grieta política que abrió el debate dentro del
propio gobierno.
Cobos es uno de los principales dirigentes del llamado Radicalismo
'K', disidente de la socialdemócrata Unión
Cívica Radical (UCR) aliada al oficialismo en las
presidenciales de 2007 donde Cristina Kirchner ganó con
el 45,3% de los votos.