Barcelona.- Si alguien tenía dudas de la necesidad de una "revolución" en el Barcelona, el clásico ante el Real Madrid lo aclaró todo. Mientras su gran rival sigue celebrando el campeonato de la liga española, el equipo azulgrana se muere de dolor luego de salir humillado del estadio Santiago Bernabéu (4-1) y ahora es tiempo para la rabia, las lamentaciones y los reproches antes de comenzar la anunciada reconstrucción, reseñó DPA.
El clima, mientras, está cargado: un grupo de aficionados abucheó al plantel y la directiva del Barsa a su llegada al aeropuerto El Prat de la Ciudad Condal, relató, por su parte, AP.
Los seguidores insultaron al equipo mientras salía del estacionamiento del aeropuerto en un autobús en la madrugada del jueves, varias horas después del revés en el Santiago Bernabéu.
"Ha sido una temporada difícil que yo calificaría como mediocre. La afición tiene que saber que nosotros somos los primeros que estamos muy decepcionados", dijo el mediocampista azulgrana Yaya Touré.
El Barsa terminará su segunda temporada consecutiva sin levantar un trofeo y lo mejor que puede hacer en la liga española es finalizar en el tercer lugar.
Ese puesto obliga al Barsa a disputar la etapa preliminar de la próxima Liga de Campeones.
El hincha azulgrana asistió el miércoles a una tortura: pasillo en honor al campeón Real Madrid y derrota con goleada en un partido que sólo tuvo color blanco. Fue la sentencia de un proyecto que ha tocado fondo. Fue, según reconoció el propio Touré, una "humillación".
"Habéis deshonrado la camiseta del Barsa", tituló el diario Sport en su primera página sobre un fondo negro, sin fotografías. Agrega la publicación: "Han perdido la vergüenza y el orgullo. Aquí se impone una revolución, con una renovación no basta. El ridículo del Bernabéu es la gota que colma el vaso".
Lo mismo puede decirse de Mundo Deportivo, que tituló con la palabra "Vergüenza" y explicó: "El Barcelona es sólo Messi".
Casi nadie se salva: los jugadores, el sentenciado entrenador Frank Rijkaard, los directivos, incluyendo al presidente Joan Laporta, y Eto'o y Deco, quienes perdieron el clásico por una sanción y a los que se acusa de "borrarse" de esa cita.
Se cierra de la peor manera un proyecto que esta temporada nació bajo el eslogan de los "Cuatro Fantásticos" (Messi, Eto'o, Henry y Ronaldinho), pero que se muere con las manos vacías.