Liana Calderón
eluniversal.com
Responde con precisión, de la misma manera que le exige
a sus dirigidos certeza en el pase, conoce de cerca el valor
del segundo, y reconoce que la velocidad, conjuntamente con
una buena defensa, son los pilares de su filosofía de
trabajo. Aclara que no ha habido diálogo con la Federación
Venezolana de Baloncesto, acerca de su posición como
director técnico de la selección nacional, y aboga
por un consecuente plan de preparación para el quinteto
tricolor.
"Néstor Salazar: un líder del baloncesto venezolano",
así denominaría su autobiografía, si tuviera
la posibilidad de llevar adelante un proyecto editorial, y
allí, subyace el ego que todo jugador de basquetbol debe
tener a la hora de la batalla en los tableros.
Lo cierto es que el popular "Mamá Osa", conversó
pacientemente, tras disfrutar del cafecito del mediodía,
y manifestó que tiene plena confianza en el juego de
Cocodrilos de Caracas en la Liga Profesional de Baloncesto.
"Ya se han cumplido cinco semanas de la temporada, marchamos
terceros. Tenemos la seguridad de que vamos a seguir mejorando
para hacernos un equipo más compacto, contamos con muy
buenos jugadores, que tienen mucha personalidad", ratifica
Salazar.
El estratega nacido el 30 de junio de 1956, ha visto crecer
profesionalmente a los basqueteros venezolanos, y ha participado
activamente en el proceso de formación de cada uno de
ellos. "No podría vivir sin el baloncesto", comenta el
técnico que vio la luz por primera vez, en Yoco, estado
Sucre.
"Mi filosofía de trabajo es la misma que he implementado
en mi carrera como técnico: velocidad y defensa. En la
vida he aplicado, la de sacar las cosas buenas de cada
experiencia y utilizarla para mejorar cada día, por eso
no existe para mi la palabra fracaso, ese término no
está en mi diccionario, yo creo que siempre se esconde
algo bueno en cada situación que nos toca encarar",
aclara un analista Salazar, quien admite que una rutina en
su vida es la de leer. "Un libro indispensable en mi vida
se llama psicología del deporte".
Considera que la presencia de un psicólogo -incluso
la de un nutricionista- dentro del cuerpo técnico de
la selección nacional de Venezuela es indispensable,
"ya que esto ayuda a vencer a la ansiedad, y a
no perder la concentración. Yo les hablo como un padre,
como una madre, como un abuelo, pero hace falta ayuda. El
trabajo psicológico es una pieza fundamental en el juego".
Nexo maternal
En la rutina diaria, el ritmo del baloncesto, y el de un
director técnico de un equipo profesional y de la selección
nacional es intenso, "mi familia me reclama mayor atención,
me cuesta mucho complacer sus peticiones, porque el trabajo
absorbe mucho tiempo".
Al hablar de sus pérdidas, Néstor Salazar, rememora
a su madre, ya fallecida. "Ella ha sido mi mayor influencia
de vida".
El licenciado en educación física, considera la
profesión de entrenador de baloncesto, como una de las
más nobles y no duda al señalar que en caso de existir
la reencarnación le gustaría ser otra vez "Néstor
Salazar".
Le gustan las críticas, siempre y cuando éstas
sean constructivas "porque son aliciente para seguir trabajando"
y considera que al jugador nativo "hay que saberlo llevar.
Personalmente he insistido para que el trabajo sea igual para
todos. Los líderes tienen su momento. Un equipo con unidad
es difícil de vencer. Ese es el secreto del liderazgo:
no entorpecer al conjunto".
Críticas ha tenido muchas, aunque en su historial resalta
que bajo sus riendas, Venezuela consiguió la clasificación
a su tercer mundial de la disciplina, que se disputó
en Japón en el 2006, y alcanzó el tercer puesto
en el Premundial de Santo Domingo, una medalla de bronce valiosa,
ya que el equipo tricolor no se subía al podio desde
el Preolímpico de Portland.
"Yo no perdono las derrotas, me gusta ganar, por supuesto.
Creo que lo único que me haría enloquecer es que
el plantel de Venezuela alcance un podio en un Mundial o en
un evento internacional de trascendencia", señala Salazar, quien
ha logrado la formaciónde numerosos talentos del
baloncesto venezolano.