ANA MARÍA HERNÁNDEZ G.
EL UNIVERSAL
De nuevo un triángulo amoroso: Amapola, Iván y el Conde Mario protagonizan La leyenda del beso de Soutullo y Vert, acaso una de las zarzuelas más estimadas por el público. Su estreno en el Teatro Teresa Carreño se realizará mañana a las 7:00 pm y le seguirán dos funciones más, el sábado a las 7:00 pm y domingo a las 6:00 pm.
La parte musical estará a cargo de la Sinfónica Gran Mariscal de Ayacucho, dirigida por Antonio Delgado, y la escénica por Héctor Sanzana. Actuarán además el Coro de Ópera y el Ballet Teresa Carreño.
Melba González (Amapola) asume por primera vez un rol estelar. La soprano venezolana confiesa sentirse muy contenta, "por hacer zarzuela como primera experiencia, con un rol que tiene muchas cosas, es muy completa y compleja. Tenemos que bailar y tocar instrumentos, además de actuar".
Melba toca la pandereta, aunque está apoyada por la orquesta. "Respeto mucho a la gente que hace musical. Es cierto, la ópera tiene una exigencia vocal, pero los que hacen musical están preparados, cantan bailan actúan".
El "muchacho de la película" lo protagoniza el barítono Franklin de Lima (Conde Mario), quien no vacila en afirmar que "vocalmente es el papel más difícil que me ha tocado hacer. Hasta ahora había sido el Conde Danilo (La viuda alegre) y Los payasos que hice en Colonia exige la tesitura más aguda del barítono, pero este rol es el más complicado porque no sólo es la tesitura sino la potencia de la voz y la línea de canto que hay que llevar. Me he preparado técnicamente para poder afrontarlo", puntualiza.
Tal apreciación es refrendada por el tenor José Antonio Higueras Estévez (Iván el gitano) quien detalla que "la zarzuela es más difícil como género, porque en cuanto el cantante comienza a hablar, la voz cae, pierde la impostación, más en este tipo de obra donde lo actoral es importante, tienes que meterte de lleno en el papel. Tengo cuarenta representaciones de esta obra en España, y veo que acá se han cambiado algunas cosas y partes del libreto para que la gente entienda. Para mí es una satisfacción enorme hacerla en mi país, es una producción de gran magnitud".
Esa parte escénica de la que habla el cantante está a cargo de Héctor Sanzana, cuyo sello distintivo es "manejar masas. Tú siempre vas a ver coreografías de treinta seis personas, más el coro, más los cantantes. Son como 150 personas en escena, y yo tengo la habilidad de manejar eso. Lo aprendí con Roberto Oswald, uno de los grandes puestistas del Teatro Colón de Bueno Aires. Juego con los artistas y la partitura: cuando se escuchan graves, salen los hombres a escena; cuando suenan los agudos, van las mujeres y la propuesta no se ve aburrida ni estática. No es necesario que sepas de lírica para disfrutar. Hago el espectáculo para el público, no para el crítico".