LUISCARLOS GONZÁLEZ
EL UNIVERSAL
La temporada de 2001 todavía está grabada en la
memoria de los fanáticos de los Marineros de Seattle.
Todos recuerdan cuando, bajo la tutela del manager Lou Piniella,
el equipo fue capaz de ganar 116 juegos e igualar con los
Cachorros de Chicago de 1906 el récord de victorias para
una divisa en las Grandes Ligas. Claro, en ese entonces Seattle
contó con jugadores de categoría como Ichiro Suzuki,
Edgar Martínez, John Olerud y el venezolano Freddy García.
Sin embargo, sus seguidores podrían dejar de lado ese
recuerdo en 2008 y ver cómo junto al japonés, los
lanzadores Erick Bedard y Félix Hernández construyen
una nueva era de éxitos. Y es que, esta vez, la gerencia
de los Marineros reforzó el único aspecto que les
ha impedido ganar el banderín de la División Oeste
de la Liga Americana en los últimos seis años, su
pitcheo.
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En los brazos de Bedard, uno de los zurdos más dominantes
de las mayores, y Hernández, la joya monticular venezolana
más prometedora, están la mayoría de las esperanzas
de Seattle. El canadiense, quien dejó en 2007 marca de
13-5, 221 ponches y 3.16 de efectividad con los Orioles, no
sólo tendrá la responsabilidad de ser el as de la
rotación, sino cumplir con las expectativas que se originaron
desde su llegada a la organización. ¿Podrá
asumir el rol que tuvo Randy Johnson en la década de
los noventa en los Marineros?
Hernández, por su parte, vie ne de experimentar en 2007
su mejor campaña en la gran carpa al liderar al equipo
en efectividad con 3.92 y obtener 14 triunfos. Además,
su recta meteórica y curva magistral, lo convierten en
el "diamante en bruto" más codiciado.
La toletería de los Marineros es una de las más
temibles. No en vano registraron .287 de average colectivo
el año pasado, el segundo mejor de la Americana. Los
bates de Suzuki (.351), Raúl Ibáñez (.291),
José Vidro (.314), Yuniesky Betancourt (.289) y el venezolano
José Celestino López (.252) comandarán una
toletería que fue capaz de impulsar 754 carreras y conectar
153 cuadrangulares en 2007.
La lucha por el banderín de la División Oeste no
será apta para cardíacos y, esta vez, para los Angelinos
no será fácil alargar su hegemonía. Seattle
puede sorprender a los confiados.