VÍCTOR DAVID MELO ZURITA
EL UNIVERSAL
Si algún conjunto parece condenado a ocupar la última
casilla de la División Central de la Liga Americana,
ese es el equipo Reales de Kansas City. Sin lugar a dudas.
Un resultado distinto será considerado como una auténtica
sorpresa.
El manager Trey Hillman, el único de los 30 pilotos
de las mayores que nunca jugó ni fue técnico en
la máxima categoría del beisbol estadounidense,
será el encargado de dirigir un club que ha ocupado la
casilla de la vergüenza de su división durante las
últimas cuatro campañas. El único resultado
"positivo" obtenido durante 2007, fue que no acumularon 100
derrotas, un hecho bochornoso que sólo han podido evitar
dos veces en seis temporadas.
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Salvo la adquisición del jardinero José Guillén,
los Reales no realizaron mayores movimientos durante el receso
de temporada. Además, la invitación al campo de
entrenamiento que le extendieron al lanzador japonés
Hideo Nomo es un claro ejemplo de la situación que vive
un club que parece estar sumergido en un letargo psicológico,
más que en una reestructuración.
Las esperanzas de hacer un mejor papel durante 2008 recaerán
en lo que puedan producir con sus maderos Mark Teahen y el
dominicano Guillén, mientras que Gil Meche encabezará
una rotación que luce débil al compararla con la
de los Tigres de Detroit, Indios de Cleveland y Medias Blancas
de Chicago, sus enemigos en la división.
Tal vez la partida de Johan Santana de los Mellizos dé
pie para que Kansas City tenga compañía en la última
casilla, aunque cualquier lesión de sus titulares no
dejará espacio para la duda: Los Reales confirmarán
su condición de sotaneros.