OCTAVIO SASSO
ENVIADO ESPECIAL/EL UNIVERSAL
Puerto La Cruz.- Era la noche perfecta. Toda la expectativa estaba puesta sobre el regreso de César Farías y la vinotinto a Puerto La Cruz y el debut como capitán de Juan Arango, pero nada de esto alcanzó. La selección nacional tuvo una floja actuación y no pasó del empate a uno frente a Haití en el cierre de esta doble cartelera oriental.
Todas las miradas estaban en el técnico y en el crack del Mallorca. Era muy significativo el hecho de tenerlos a los dos en este lugar y en un momento tan particular. A Arango se le pedía la conducción del grupo y la obtención de una victoria necesaria para la motivación de todos.
Pero desde el primer minuto la vinotinto se llevó una sorpresa. El cuadro rival, aunque no mejoró radicalmente su nivel en relación con el juego en Maturín, complicó. Los visitantes robaron el protagonismo y aprovecharon los espacios para llegar a la portería de Morales.
A su vez, Venezuela buscaba a su líder y Arango aparecía de a poco. Pedía la pelota, se movía en la mitad y marcaba su territorio, pero chocaba contra un equipo que se encerraba.
Cuando parecía que el cuadro criollo controlaba mejor, llegó el golpe. Una pelota en la esquina del área tras un corner, encontró a los centrales mal parados. La pelota voló y pasó al otro costado, donde quedó solo Charles Davidson, que amagó y disparó para el baldazo de agua fría.
Y nadie en realidad esperaba eso. Apenas se jugaban 13 minutos de la etapa inicial. Los jugadores venezolanos estaban contrariados por la realidad que les tocaba vivir, convencidos de que lo que estaba pasando era más por errores propios que por virtudes del rival.
Arango pegó un par de gritos y trató de levantar al grupo, Rey hizo lo mismo y la mayoría del plantel entendió y trató de reaccionar. Fue ahí cuando apareció Leo Vielma por la banda y empezó a despuntar la figura del partido, Tomás Rincón. El mejor funcionamiento no aparecía ni iba a aparecer en toda la noche, pero al menos el juego lo empezó a controlar la selección.
Un minuto después de la media hora llegaría la igualdad.
Rincón, como en todo el partido, buscaría a su compañero mejor ubicado y encontró a Vielma, quien tiró un centro perfecto para que apareciera el renovado "Pequeño" Rondón y la empujara al fondo. Con eso bastó y sobró, porque el partido no daría para más.
El segundo tiempo mostró baches notables por diferentes circunstancias y no sirvió para romper el muro de Haití.
Pero el balance al final es positivo. A pesar de la igualdad y el juego poco vistoso, queda la siembra. Esto apenas comienza. Ya llegará la hora de evaluación.