Autoridades venezolanas y cubanas alistan para hoy la inauguración de la primera etapa del proyecto de modernización y ampliación de la refinería Camilo Cienfuegos, 250 kilómetros al sureste de La Habana, en Cuba, en la cual Pdvsa invirtió 136 millones de dólares mediante una empresa mixta conformada con Cuba Petróleo (Cupet).
Más allá de los beneficios que a los dos socios les traerá la reapertura de esta planta, que comenzó a construirse a mediados de los ochenta y quedó abandonada en 1995, ambos gobiernos pretenden convertir a la refinería en la semilla de un proyecto mucho más ambicioso que incluye la edificación de un complejo petroquímico y un terminal de regasificación que le permitiría a Cuba importar gas.
Así, Cienfuegos se perfila como eje de las operaciones petroleras en Cuba aguas abajo pero, además, podría concentrar activos estratégicos para el desarrollo de Petrocaribe, iniciativa cuya IV Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno también tiene previsto realizarse hoy en la isla con la asistencia de un puñado de mandatarios caribeños, entre ellos el presidente de Haití, René Preval.
Cienfuegos es conocido por haber sido un centro productor de energía eléctrica, fertilizantes nitrogenados y cemento, entre otros. Además de explotar comercialmente esta zona de Cuba, Pdvsa tiene planificada la construcción de un terminal para almacenar 600 mil barriles de petróleo en Matanzas como parte de Petrocaribe.
Las petroleras estatales de Venezuela y Cuba constituyeron la empresa mixta PDV-Cupet a mediados de 2006 con una participación de 51% para la cubana y el resto para la venezolana. Su principal tarea fue elaborar un estudio de factibilidad para una primera etapa de modernización de la refinería, cuya capacidad actual de procesamiento es de 66 mil barriles diarios de crudo venezolano.
No obstante, se tiene planificada una segunda etapa para duplicar la capacidad de procesamiento de crudo de la planta que, se prevé, requerirá la inyección de unos 1.300 millones de dólares y permitirá procesar crudos extrapesados mediante la disposición de unidades de conversión profunda.
Pese a las voces que en contra de este proyecto han indicado que no es económicamente viable, el presidente de Pdvsa, Rafael Ramírez, apuesta a un retorno de 28% sobre la inversión que a corto plazo derivaría en ganancias de $83 millones. También ha indicado que el proyecto disminuirá el despacho de derivados venezolanos a la isla. MP