REYES THEIS
EL UNIVERSAL
A pesar del rechazo de muchos sectores del país a la
propuesta de reforma constitucional, el Gobierno continúa
con ella.
Empresarios, sindicatos, la Iglesia Católica y los estudiantes
universitarios, constituyen apenas un pequeño grupo de
quienes se han pronunciado en contra de los cambios a la Carta
Magna.
Al respecto, el politólogo Carlos Raúl Hernández,
explica que un cambio de tal magnitud al ordenamiento jurídico
debería contar con el máximo consenso posible de
la población.
Explica que una constitución se hace para garantizar
los derechos de los ciudadanos frente al Estado. "Es un pacto
de acero que se establece en una sociedad y que todo el mundo
debe acatar".
No obstante, opina que en el caso de la actual reforma constitucional,
"sólo representa a los grupos de poder, incluso no representa
a los chavistas, que en su mayoría están en contra".
Añade que los cambios propuestos son "una decisión
de una pequeña cúpula. Doce personas que pretenden
ponerle al resto del país una soga en el cuello y las
consecuencias pueden ser lamentables", vaticina.
Los resultados
Sectores de la oposición se han quejado permanentemente
de que la consulta elaborada por la Comisión Mixta de
la Asamblea Nacional sobre la reforma, estaba dirigida a escuchar
sólo a quienes respaldan la propuesta presidencial.
De esa forma, el país entero fue testigo del montaje
de toldos en cualquier esquina, para proteger del sol o de
la lluvia a un grupo de personas con franelas rojas, que hacían
loas a los cambios planteados y cuando la oposición trató
de intervenir, se les acusó de saboteadores y provocadores.
Así ocurrió con los dirigentes estudiantiles en
una sesión de la Comisión Mixta en el teatro Teresa
Carreño y el martes pasado con miembros de Primero Justicia,
quienes intentaban ingresar al Parlamento, donde se realizaba
la sesión plenaria.
Pero, ¿cuáles podrían ser las consecuencias
de aprobar una reforma sin el respaldo de amplios sectores
del país? Al respecto, Carlos Raúl Hernández
sostiene que "El Gobierno está en una situación
muy mala, se apruebe o no la reforma".
Explica que con la aprobación de los cambios, el presidente
de la República tendrá una concentración de
poder, "que excepto Fidel Castro, que ha impuesto la paz por
50 años matando gente", no tiene parangón en el
Hemisferio americano.
"En el caso venezolano, la concentración de más
poder, sumada a la descomposición del país y el
chavismo -basta ver las protestas que realizan a diario, señala-
harán que el Gobierno tenga que resolver más problemas,
y si no puede con los actuales, le va ser muy difícil
al tener que asumir competencias como la de las gobernaciones
o la facultad de cambiar el poder del voto por decisiones
suyas", dijo.
Hernández asegura que esa realidad "va hacer el país
inmanejable". "Le temo más al caos y la anarquía
que se van a producir, que a la propia dictadura que quiere
aplicar", dijo.
Para el politólogo la situación que atraviesa el
país se está convirtiendo en un coctel explosivo.
Argumentó que la suma de aspectos, como una reforma monetaria
sin un ajuste fiscal, que según experiencias como la
argentina, puede llevar al país a un importante proceso
inflacionario, la situación de desabastecimiento, más
la reforma, pese a estar sentado el Gobierno en un barril
de oro, "hará que la situación reviente, posiblemente
el año que viene".