Roma.- La III Conferencia Nacional Italia-América Latina y Caribe, inaugurada ayer en Roma, pone de relieve que el mayor problema que afronta la región es el de la desigualdad entre ricos y pobres, según las distintas intervenciones en su primera sesión de trabajo.
"Latinoamérica no es un continente pobre, es un continente injusto" y "desigual", afirmó el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, explicó Efe.
De la misma opinión fue la presidenta de Chile, Michelle Bachelet, quien junto con el primer ministro italiano, Romano Prodi, inauguró la Conferencia a la que han acudido una decena de ministros de Asuntos Exteriores latinoamericanos.
Bachelet calificó, incluso, de "tradicional" la tendencia de las sociedades latinoamericanas a la "exclusión y a la marginación" y destacó que por ese motivo ambas cuestiones se han insertado "en el centro de la agenda de la región".
Insulza ofreció algunos datos para ilustrar su afirmación y señaló que "el 20% más pobre de nuestro continente se lleva a sus casas entre 2,2% del ingreso nacional en Bolivia y 8,8% del ingreso en Uruguay, mientras que el 20% más rico se apropia de un porcentaje cercano a 50% del ingreso total y 3% se lleva 25%".
La secretaria española de Estado para Iberoamérica, Trinidad Jiménez, comentó que la integración regional es el mejor mecanismo para acabar con la desigualdad y que en ese sentido la UE tiene una gran experiencia que aportar.
Jiménez recordó que la integración regional sirvió a Europa para terminar con sus desigualdades y dijo que "nadie puede negar que la UE ha alcanzado, a través de los últimos cincuenta años y un gran pacto político y social, un modelo con una gran capacidad de pervivencia".
Se trata, indicó, de un modelo que "garantiza a los ciudadanos europeos unos niveles de bienestar que son de los más altos del mundo".
La Conferencia, cuyo título es "Italia-América Latina: juntos hacia el futuro", concluirá hoy. No habrá declaración final.