Si hubo algo que llamó la atención fue el golpe de timón que dio Richard Páez en el esquema venezolano horas antes del pitazo inicial ante Argentina. Ante la baja de Luis "Pájaro" Vera, decidió poner de inicio al joven Luis Manuel Seijas, un jugador de corte mucho más ofensivo.
Esta fue una declaración de intenciones del estratega de la selección. En casa, sea quien sea el rival, Venezuela debe salir a buscar el juego.
El planteamiento vinotinto buscó los espacios albicelestes durante gran parte del choque, dejando de lado las distracciones defensivas que costaron los dos goles sureños, y dolores de cabeza en zaga.
Páez no sólo mantuvo el 4-2-3-1 inicial (mismo esquema que el aplicado en Ecuador), sino que buscó más ofensiva al dar ingreso a Roberto Rosales, Alejandro Guerra y Daniel "Cafú" Arismendi.
El primero dio mucha mayor proyección por la banda derecha; el segundo aportó picardía adelante, luego de que Seijas fuera acusando el desgaste del ritmo argentino; y el tercero propiciaría un cambio radical, sólo en el esquema: dos jugadores en punta, buscando poblar el área rival.
Aunque el resultado no se ve en el marcador, quedan interesantes experiencias.
La eliminatoria es larga, y si se trabaja un poco más en la definición y en la compenetración entre las líneas, la lectura a futuro podría ser más positiva.
Los tiempos, en el fútbol, también cambian y Venezuela quiere demostrarlo. JRM