GIAN PIERO ROVAGNATI G.
EL UNIVERSAL
"Carlos se sumergió a 181 metros de profundidad, pero
el tiempo de ascenso fue muy prolongado. Tardó más
de cinco minutos y nadie en la historia de la apnea ha durado
tanto en emerger. Tenía paralizado el lado izquierdo del
cuerpo. El pronóstico es reservado, tememos que pueda tener
un edema cerebral. Viajaremos de emergencia a Alemania", explicó
consternada Gabriela Contreras, miembro del equipo "Reto en
el Abismo" y novia del venezolano.
Coste entrenaba en Sharm el Sheik, en Egipto, con la intención
de batir el récord en apnea de la modalidad "no limits"
y a pesar de los años de experiencia en este deporte,
el criollo nunca había descendido tanto bajo el mar.
Durante las prácticas de la semana pasada logró
por vez primera 171 metros sin complicaciones y ayer la
meta era superar los 180. "Lamentablemente había mucha
corriente y el ascenso no fue totalmente vertical. Además
sufrió de narcosis y subió casi inconsciente,
con esa sensación de estar soñando. Salió
muy desorientado y vomitando, así que tuvimos que llevarlo
de emergencia al hospital, donde lo metieron en una cámara
hiperbárica. Allí permaneció por más
de ocho horas para eliminar el nitrógeno presente en
su cuerpo. Aún no se le han hecho los exámenes
pertinente, porque en Egipto no existe el equipo necesario
para realizarle una tomografía", añadió Contreras.
El criollo, luego de ser sacado de la cámara de
oxígeno, fue trasladado en horas de la madrugada
al Sharm Medical Center donde permanecerá en continua
observación. "Carlos se siente mucho mejor, ha recuperado
totalmente la conciencia y está bastante tranquilo.
Lamentablemente todavía no coordina bien los movimientos
de un lado del cuerpo. Los médicos no quieren adelantar
ningún diagnóstico y prefieren esperar a que
se someta a todos los exámenes pertinentes. Todavía
existe la esperanza de que no tenga absolutamente nada",
explicó la novia de Coste.
En las próximas horas viajarán rumbo a Alemania
para practicarle tomografías y resonancias magnéticas
para descartar secuelas posteriores.
Carlos Coste partió a Egipto el pasado 30 de
agosto con la mente puesta en su nueva hazaña.
Inició un plan de entrenamiento que consistía
en aumentar los intervalos de distancia en 10 metros.
Ya había logrado 165 y 171 y la ilusión
de llegar hasta los 200 nunca dejó de existir.
Por ahora quedará en la mente del venezolano.