Haifa, Israel.- El grupo integrista libanés
Hezbolá respondió hoy con el mayor lanzamiento de
cohetes sobre el norte de Israel desde el pasado día
12, a la masacre cometida la pasada madrugada por la aviación
israelí en la ciudad libanesa de Qana, donde murieron
57 personas, casi 40 de ellos niños.
La actuación de la aviación israelí, que bombardeó
un complejo de edificios de Qana en cuyos bajos se guarecían
decenas de personas, ha suscitado, por un lado, la crítica
prácticamente unánime de la comunidad internacional;
por otro, el estupor de la clase política israelí
y, finalmente, la reacción de Hezbolá, que aprovechó
para lanzar al menos 140 cohetes sobre el norte de Israel.
Además, hoy se cumple la primera jornada de la visita
(la segunda en cinco días) que efectúa a Israel
la secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice,
con el objetivo de intentar que las partes alcancen un alto
el fuego "consistente y duradero". De momento Rice ha prolongado
un día su visita a Israel, pero no viajará al Líbano,
como en principio tenía previsto.
El primer ministro libanés, Fuad Siniora, reconoció
hoy que en las presentes circunstancias la visita de Rice
a Beirut era, a su juicio, inviable, por lo que lo mejor era
cancelarla.
Para disipar las críticas, el Ejército israelí
indicó que la localidad de Qana es un "punto estratégico"
de Hezbolá, que utiliza edificios civiles para almacenar
e incluso emplazar las lanzaderas de cohetes.
Una fuente militar dijo a Efe que antes del bombardeo la
fuerza aérea "había advertido a la población
mediante el lanzamiento de panfletos desde el aire" en los
que se instaba a los civiles a abandonar la zona.
Por su parte, el jefe de operaciones de la Fuerza Aérea
israelí, el general de brigada Amir Eshel, aseguró
hoy que las primeras investigaciones sobre el bombardeo de
la aldea libanesa, revelan que el edificio fue bombardeado
horas antes de que se desplomara.
"El bombardeo del edificio se produjo entre medianoche y
la una de la madrugada, y los informes procedentes del Líbano
acerca de que la casa había quedado destruida apenas
llegaron entre las ocho y ocho y media de la mañana",
sostuvo el militar en una rueda de prensa dada en el Ministerio
de Defensa, con sede en Tel Aviv.
Según Eshel, "al Ejército no le queda claro la
diferencia horaria entre el bombardeo y el desplome" del inmueble.
En la misma rueda de prensa, el jefe de Operaciones del Ejército
israelí, general Gadi Eizenkot, dijo que, "desde el comienzo
de la crisis, esta localidad se había utilizado como
un refugio de terroristas y zona de lanzamiento de cohetes".
Los observadores consideran que la masacre de Qana no hace
sino estancar -cuando no empeorar- la actual crisis en Oriente
Medio, que comenzó el pasado día 12 con la muerte
de tres soldados israelíes y el secuestro de otros dos
por milicianos de Hezbolá en el lado israelí de
la frontera con Líbano.
De hecho, el primer ministro israelí, Ehud Olmert, así
como los titulares de Defensa, Amir Peretz, y Asuntos Exteriores,
Tzipi Livni, han expresado su pesar por la muerte de los casi
60 civiles de Qana, pero ya han indicado que la ofensiva militar
va a proseguir durante al menos otros diez días.
Olmert tiene previsto reunirse otra vez con Rice, en un nuevo
intento por encontrar algo parecido a una solución, que,
de no haber sido por la masacre de Qana, tal vez se podía
haber alcanzado a mediados de esta semana, con un acuerdo
de alto el fuego que parecía que las partes iban a aceptar.
Dicho acuerdo pasaba por el desarme y la retirada de Hezbolá
de sus posiciones en el sur del Líbano, el establecimiento
en la zona de una importante fuerza multinacional que ayudaría
al Ejército libanés a tomar posiciones en ese territorio,
y, según la demanda israelí, la devolución
de los soldados secuestrados.
Entretanto, las sirenas de alarma de ataque sonaron hoy con
frecuencia en todo el norte de Israel, donde ciudades como
Haifa (la tercera en importancia de este país), Kiriat
Shmoná, Acre, Naharia, o Rosh Pina, recibieron el impacto
de 140 cohetes lanzados por Hizbulá, que causaron siete
heridos leves, pues la población tuvo tiempo de meterse
en los refugios.