Maria José Rey
EL UNIVERSAL
Setecientos treinta y seis futbolistas de 32 naciones saben
a ciencia cierta que a partir de este momento, de no mediar
una desgraciada lesión, cumplirán su sueño
de estar en el Mundial Alemania 2006. Pero las listas oficializadas
ayer ante la FIFA dejaron también unas cuantas ilusiones
destrozadas. Las palabras del volante argentino del Bayern
Múnich, Martín Demichelis, son el mejor ejemplo
de lo que sienten quienes no fueron llamados: ¿No sólo
no tengo ganas de jugar, sino tampoco de vivir¿.
En Argentina, la nómina de convocados por José
Pekerman provocó una expectación casi sin precedentes,
mientras que gran parte de los oídos estuvieron puestos
ayer en Italia: ante la gran duda de si Marcello Lippi convocaría
o no a Gianluigi Buffon, quien está siendo investigado
por la justicia por apostar importantes sumas de dinero en
los partidos de fútbol. Al final la polémica cedió
y Lippi se lleva al Juventino.
El anfitrión Alemania también provocó sorpresas,
pues en la lista de Klinsmann aparece el delantero David Odonkor,
que no ha jugado ningún partido en la selección
de mayores.
Para los 32 seleccionadores, habida cuenta de la responsabilidad
con la que cargan, no fue tarea sencilla elegir los 23 nombres
que en definitiva decidirán su propio futuro, ya sea
el bronce de la gloria de una gran actuación o la defenestración
del fracaso, que será recordado por millones de sus compatriotas.