El séptimo juego de la Serie Mundial del 1960 se jugó el 13 de octubre en el Forbes Field. Los Piratas de Pittsburgh tomaron una rápida ventaja, anotando cuatro carreras en los dos primeros episodios, sólo para ver como los Yanquis los emparejaban y tomaban la delantera en el sexto.
La octava entrada comenzó con dos nuevas anotaciones de los Yanquis, para poner la pizarra 7 a 4 a su favor. Todo parecía perdido para los de Pittsburgh, conectando tres sencillos consecutivos para anotar una carrera. Luego de dos outs, Roberto Clemente conectó otro sencillo que remolcó una carrera más, para acercar el marcador 7 a 6. Inmediatamente después, Hal Smith, el receptor de los bucaneros, conectó un enorme vuelacercas que impulsó dos anotaciones más, dándole la ventaja a los Piratas por 9 a 7. Lo impensable estaba por ocurrir. Los Yanquis de Nueva York, favoritos de todos, estaban a punto de ser derrotados.
En la parte alta de la novena, Richardson abrió con un sencillo, seguido por otro del emergente Dale Long (curiosamente, un ex Pirata). Roger Maris recibió al relevista Harvey Haddix con un fly de foul para el primer out del inning. Luego apareció Mickey Mantle, el mejor bateador de Nueva York, y conectó un sencillo que impulsó a Richardson y dejó hombres en primera y tercera. Yogi Berra fue puesto out con una rola a la inicial, pero logró impulsar otra rayita más, para empatar el marcador a 9. Moose Skowron fue el último bateador de la entrada.
Ralph Terry estaba en la lomita y la parte baja de la alineación contraria venía a batear. Bill Mazeroski, quien había bateado para .273 en la campaña regular, pero que había respondido efectivamente durante la Serie Mundial, sería el primer bateador del inning. Al segundo lanzamiento de Terry, Mazeroski conectó una línea que fue a parar en las gradas del jardín izquierdo y que daría fin de la manera más dramática posible a la Serie Mundial. El camarero corrió las bases agitando sus brazos y dando saltos de alegría, mientras decenas de fanáticos saltaron al campo de juego.
No solamente fue la primera vez que un Campeonato Mundial era decidido con un jonrón en el noveno inning del séptimo juego, sino que este fue conectado por un pelotero que apenas registró 138 vuelacercas en 17 temporadas. Los Yanquis anotaron más del doble de carreras en la Serie Mundial que los victoriosos Piratas, 56 a 27.