Como "un buen revolucionario, entregado a la causa", calificó el presidente de la República, Hugo Chávez, a Rafael Cabrices, uno de los cuatro procesados por disparar desde el puente Llaguno el 11 de abril de 2002, quien en la madrugada del martes falleció debido a un infarto e invitó a los venezolanos a que lo emulen.
"Quiero que le rindamos un tributo a este buen revolucionario que se nos ha ido de manera repentina: Rafael Cabrices. A ese revolucionario entregado a la causa, que tuvo el coraje de enfrentar la agresión a nuestros compañeros, camaradas y compatriotas en aquel momento supremo (11A) (...) Quiero rendirle tributo y además quiero invitarlos a todos a seguir el ejemplo de Cabrices a la hora de las definiciones. Recordemos cómo fue satanizado aquel hombre por la componenda mediática que se armó aquel día. De inmediato comenzaron a señalarlo, junto a otros compañeros, de asesinos y repetían la imagen (donde aparecían disparando Cabrices, Richard Peñalver, Henry Atencio y Nicolás Rivera)", afirmó, nada más iniciar su discurso en el acto de la firma de los Convenios de transferencia de recursos para los proyectos aprobados en los gabinetes móviles, celebrado en el Salón Venezuela del Círculo Militar.
Horas antes, el vicepresidente José Vicente Rangel, quien acudió a las honras fúnebres realizadas en Llaguno, afirmó que la muerte de Cabrices es "una gran pérdida para la democracia y para la libertad".
Rangel alabó la actitud mantenida por el fallecido simpatizante del oficialismo durante los sucesos de abril de 2002, indicando que "fue factor decisivo en la defensa de la Constitución y la democracia. El plan de los sectores golpistas era asaltar el palacio de Miraflores utilizando como punta de lanza a la Policía Metropolitana (PM). Y esa resistencia que hizo ese grupo de compatriotas, encabezado entre otros por Cabrices, fue algo que destruyó los planes de la conspiración, porque tuvo un efecto paralizante sobre las fuerzas golpistas".
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