Uno de los comentarios que más solemos escuchar cuando se describe a un pelotero que tiene un alto promedio de bateo _y más aun para aquellos que no tienen mucho poder_ es que es lo que se conoce como un bateador de contacto, o lo que es lo mismo, que suele poner la pelota en juego constantemente.
Pero, ¿cómo podemos determinar con mayor certeza si realmente un bateador es de contacto o no? Para esto los entendidos en estadísticas han diseñado un indicador denominado BABIP (por sus siglas en inglés de Batting Average from Balls In Play, que quieren decir Promedio de Bateo de Bolas Puestas en Juego). Para calcular el BABIP utilizamos una fórmula bastante sencilla: BABIP = (H-HR) / (TB-HR-SO). De esta manera, obtenemos el promedio de bateo del pelotero, pero sólo tomando en consideración las veces en las que obliga a que participen los fildeadores del equipo contrario, es decir, sin contar los jonrones (porque éstos nunca pueden ser outs) ni los boletos ni los ponches, casos estos en los que la defensiva del rival no participa.
El actual líder de esta categoría en todas las Grandes Ligas, si aplicamos la fórmula en cuestión, es el Aragüeño José Miguel Cabrera, quien tiene un impresionante BABIP de .391, gracias a los 152 imparables que ha conectado a lo largo de la campaña, 26 de ellos de vuelta entera y 89 ponches en un total de 437 turnos al bate: (152-26) / (437-26-89) = 126 / 322 = .391. Su más cercano seguidor es Brian Giles, con .366, mientras que Derrek Lee, con quien el criollo está discutiendo el título de bateo de la Liga Nacional, apenas tiene un BABIP de .357. El compatriota de Cabrera que más se le acerca en estos indicadores es Bob "el Comedulce" Abreu, quien a la fecha tiene marca de .330, superando por pocos puntos a otro compatriota, Melvin Mora, quien tiene un registro de .327.
De por vida, la marca más alta para este indicador está en posesión del legendario Ty Cobb, quien terminó su ilustre carrera con .372 (y .366 de promedio de bateo). Sorpresivamente, entre los activos, la mejor posición la ocupa Derrek Jeter, quien acumula un promedio de .360 (y apenas .314 de promedio de bateo), la quinta marca más alta de la historia en las Grandes Ligas. Entre los criollos, el récord para una carrera está en manos (o, mejor dicho, en el bate) de Andrés Galarraga, con .340. Si contamos sólo a los compatriotas aún activos, entonces sería el Comedulce Abreu quien comandaría la lista, con .356, a casi 50 puntos de sus más cercanos seguidores, Richard Hidalgo, Magglio Ordóñez y el propio Cabrera.
En una temporada, el récord le pertenece al "Bambino" Babe Ruth, quien en 1923 tuviera un BABIP de .423, un registro sin duda sorprendente. Entre los criollos, nuevamente aparece el nombre de "el Gato" Andrés Galarraga, con una marca de .405 en la temporada de 1993, la única vez que un Venezolano ha terminado el año con un BABIP por encima de .400, y la décima cuarta más alta de la historia, no muy lejos de lo que está logrando Cabrera este formidable año.