JAVIER BRASSESCO
EL UNIVERSAL
En la delantera se mostró la ineficiencia de siempre,
el mediocampo estuvo tan impreciso como de costumbre y en
la defensa se volvieron a cometer errores que ya parecían
superados. Resultado: Venezuela sumó su tercer encuentro
sin anotar y sólo suma un punto en sus tres últimos
compromisos de la eliminatoria para el Mundial 2006, lo que
ha relegado al sexto lugar de la tabla a una selección
que hace apenas tres meses esperaba que una combinación
de resultados la elevase al primero.
Se pueden cometer errores y se puede argumentar que una
derrota por la diferencia mínima ante los guaraníes
no es tan desastrosa para una selección que hace nada
era la Cenicienta de América. Pase. Lo grave es que
un equipo que sin duda luce ahora mucho mejor parado que
hace unos años todavía incurra en errores garrafales
como el que provocó el único gol del partido.
El reloj marcaba el minuto siete del segundo tiempo y
el paraguayo Cuevas iba a patear un córner. El mejor
cabeceador de la selección guaraní se llama
Carlos Gamarra. No es un muchacho, no es un recién
llegado, no: tiene más de diez años siendo el
más peligroso de su equipo en el juego aéreo.
El más elemental sentido común indica que ese
señor debería ser el más marcado cuando
haya que enfrentar un tiro de esquina. Pues bien, en ese
córner de nuestros tormentos el paraguayo cabeceó
totalmente solo a cuatro metros de Angelucci. Bien dicen
que el sentido común es el menos común de los
sentidos.
Desde el principio Venezuela había arrancado muy
insegura, e incluso el confiable Cichero estaba regalando
balones. Después fue Jiménez, después
Rojas. Todos ellos cometieron errores que pudieron haber
sido fatales. Ricardo David Páez no lograba dar
un buen pase hacia adelante cuando estaba más allá
de la media cancha y Arango botó todas las pelotas
que tuvo en sus pies. Y aunque el equipo se fue recomponiendo
a medida que avanzaba el encuentro y los jugadores tomaron
más confianza (nunca es fácil jugar como visitante
ante un equipo de tradición como el paraguayo,
que sin embargo ayer no mostró gran cosa) el control
del balón, un renglón en el que los entrenados
por Páez han hecho avances notables, estuvo muy
deficiente. Y sobre todo faltó lo que le falta
siempre a la vinotinto: el último pase, el pase
gol.
Entre lo rescatable de la selección hay que
destacar sin duda a Rey, quien de nuevo se mostró
intraficable en la defensa y además estuvo a
punto de adelantar a la selección con un tiro
libre que el portero Villar sacó por muy poco.
Rojas, Urdaneta y Angelucci también tuvieron
un buen partido.
A pesar del prestigio que la vinotinto ha ganado
con Richard Páez (antes jamás teníamos
la esperanza de sacar un buen resultado como visitantes
ante Paraguay), es evidente que aún queda mucho
camino por recorrer.