KELVY PIRELA
EL UNIVERSAL
Todos los edificios comienzan por la primera piedra, pero
el simbólico acto de colocar un bloque de cemento sobre
el que, por lo general, nunca se construye nada, no se ha dado
aún en Venezuela con motivo del montaje de la próxima
versión de la Copa América.
En Lima, la Federación de Fútbol y el Instituto
Nacional de Deportes presentaron Venezuela 2007. En el acto
se mencionaron cuatro probables sedes, otras subsedes y Nicolás
Leoz, presidente de la Confederación, recordó la
promesa del presidente Hugo Chávez de inaugurar juntos
la Copa que cerrará la rotación de sedes que inició
en Argentina en 1987.
Sin embargo, los pasos dados son pocos. Sólo la presentación
que incluyó un tema musical, un estimado presupuestario
($40 millones), además de una inspección a estadios,
se dieron como avances.
Entre los planes para la versión criolla del evento
está aumentar el número de participantes de
12 a 16 con una eliminatoria entre países integrantes
de la Concacaf (Confederación del Norte, Centroamérica
y el Caribe), con lo cual crece el compromiso local.
Originalmente el certamen debió realizarse en
2005, pero la fecha fue modificada por la Conmebol,
lo que en el papel favoreció al país. No obstante,
los dos años "de regalo" no fueron aprovechados.
Se planea la construcción de un estadio en Mérida
y otro en Barinas; hasta se han mencionado las urgentes
refacciones que deben hacerse en Caracas, Maracaibo
o San Cristóbal, pero nada de primera piedra.
En Lima, el director del IND Eduardo Alvarez y
la presidenta de la Comisión de Deportes de
la Asamblea Nacional, Victoria Mata, aseguraron
que lo político no "privará". No obstante
habrá que esperar los resultados del referendo
revocatorio y de las elecciones regionales para
constatarlo. México está atento a cualquier
traspié venezolano, quiere la Copa y no es
un secreto: pugna por ella. Hagamos lo mismo.